Mis dos padres

Junio 11, 2007

Tenéis que leer esta carta que ha escrito un niño de diez años acerca de sus dos padres y que ha publicado la British Association for Adoption & Fostering. Luego me dais vuestra opinión (y vuestras razones, claro) acerca de si se debería permitir a parejas homosexuales que adoptaran…

Carlos y Fernando

Mayo 30, 2007

Estos son los nombres de un par de flamencos que han adoptado su primera cría después de pasar un tiempo intentando encontrar un nido sin padres (suerte que ellos no necesitan comprar un piso). Como sus nombres indican, ambos son masculinos. Aún no han sido marginados, ni perseguidos, insultados, humillados, metidos en la carcel o asesinados por sus demás compañeros flamencos. ¿Será porque no saben leer? Alguien dijo en cierta ocasión que los humanos tenemos mucho que aprender de los animales (lo cual, por cierto, está mal expresado ya que también nosotros somos animales). En esta ocasión los flamencos nos dan una lección de simplicidad; sin aspavientos ni cosas raras. Quieren adoptar un nido, y lo hacen. Sin miedo.

Me pregunto (y de paso os pregunto) qué dicen los muchos fundamentalistas / creacionistas cuando leen noticias como estas. ¿Cuál es su respuesta ante esto? ¿Ha creado Dios flamencos homosexuales? ¿De dónde vienen esos instintos? ¿Es todo esto consecuencia del pecado de Adán, que se ha transmitido hasta nuestros días y que afecta a todas las especies? ¿Son estos flamencos gays por pecadores o pecadores por gays? ¿Están pecando al adoptar un nido? ¿Decidieron ser homosexuales en algún momento de su existencia o fue consecuencia del maltrato de sus padres o de sus profesores en el colegio? ¿Fue su decisión consecuencia de su separación de Dios?

No es la primera vez que escucho ciertos pasajes de las Escrituras que nos recuerdan la manera en la que la creación de Dios, su increíble naturaleza que nos rodea y nos guía hacia El, sirve de testigo de Su gloria. ¿Recordáis aquellos versículos en el Salmo 19?

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor” (Salmos 19:1-6)

Y la naturaleza nos recuerda la simplicidad y naturalidad con la que se forman parejas como la de Carlos y Fernando. Y eso no solo ocurre con estos animales sino también con muchos otros. Incluso con el ser humano. No es ningún secreto que la homosexualidad ha ocurrido a frecuencia constante alrededor de todas las sociedades a lo largo de la historia. Tampoco es ningún secreto que existe cierta base biológica que la fundamenta. Incluso no nos debe sorprender ya saber que han existido sociedades en la historia donde la homosexualidad se ha visto como algo positivo para la supervivencia de las familias y tribus a las que pertenecían. Todo esto, junto con ejemplos como los de Carlos y Fernando, deberían hacernos pensar antes de tomar decisiones demasiado rápido acerca de qué es natural y qué no lo es. No hablo de que estos datos demuestren sin lugar a dudas que la homosexualidad es aceptable a los ojos de Dios, pero al menos deberían poner un freno a los sentimientos de repulsa que muchos cristianos aún muestran en sus entornos más cercanos (y en sus iglesias cristianas). Esos sentimientos de repulsa son los que hacen muchas veces nuestros ejercicios hermenéuticos al leer los textos bíblicos, en lugar de nuestra razón. Me pregunto si no son esos sentimientos de repulsa mejores candidatos a ser descendientes del tan utilizado pecado de Adán.

Dag

Mayo 15, 2007

En un programa de radio en 1953, Dag Hammarskjöld habló sobre la influencia que sus padres habían tenido sobre él: “De las generaciones de soldados y oficiales del gobierno por el lado paterno, heredé la creencia de que no había una vida más satisfactoria que la de entregarse al servicio por el país – o la humanidad. Este servicio requería el sacrificio de todo interés personal, además del coraje de permanecer firme en nuestras convicciones. De los estudiosos y religiosos por el lado materno, heredé la creencia de que, de la forma radical que aparece en los evangelios, todos los seres humanos son iguales como hijos de Dios, y deberían ser tratados por nosotros como nuestros maestros en Dios”.

De esta forma, Hammarskjöld explicaba su tendencia a seguir una vida de servicio público que él no vió enfrentada con una vida de servicio a Dios. Y así hizo. Después de estudiar Derecho y Economía decidió entrar en el servicio público y dedicó 31 años a los asuntos financieros y exteriores suecos, así como a las relaciones internacionales. También representó a Suecia como delegado de las Naciones Unidas en 1949 y de 1951 a 1953, para depués ser elegido, por 57 votos de los 60, como Secretario General de las Naciones Unidas en 1953, posición que ocupó hasta su muerte, la noche del 17 al 18 de septiembre de 1961, cuando volaba para mantener una reunión con el presidente de Katanga (Congo), Moise Tshombe. En 1961 se le otorgó el Premio Nobel de la Paz.

Después de su muerte se publicó su diario privado, titulado Markings, que mostró una imágen muy distinta de la imágen pública que muchos conocían. El mismo describió su diario como “una especie de Libro Blanco que relata mis negociaciones conmigo mismo – y con Dios”. En este diario encontramos muchas verdades espirituales escritas en una maravillosa forma artística. Os dejo algunas:

‘La vida solo demanda la fuerza que posees. Solo una victoria es posible – no salir corriendo’

‘Ora porque tu soledad te haga intentar encontrar algo por lo que vivir, que sea lo suficientemente grande como para morir por ello’

‘El viaje más largo es el viaje interior’

‘El único tipo de dignidad genuina es aquella que no disminuye ante la indiferencia de otros’

‘Si solo pudiera crecer: más firme, más simple, más callado, más caluroso…’

‘En último análisis, es nuestra idea de la muerte la que decide las respuestas a todas las preguntas que la vida nos plantea’

‘Nunca aceptes aquello que se puede conseguir cuando te rindes. Si lo haces, solo vivirás de bienes robados, y tus músculos se atrofiarán’

‘Nunca midas la altura de una montaña hasta que hayas llegado a la cima. Entonces comprobarás lo baja que era’

‘Nunca, por amor a la paz y al silencio, niegues tu propia experiencia o tus convicciones’

‘Cuanto más fielmente escuches las voces que tienes dentro, mejor escucharás aquello que suena fuera de tí’

Libertad del miedo – se puede decir que esas palabras resumen toda la filosofía de los derechos humanos’

Muchos cristianos creen que no es lícito ser cristiano y dedicar tu vida al servicio público o a la política porque no es posible servir a Dios y al Cesar. Muchos creen estar parafraseando algunas palabras de Jesús aplicables a nuestra situación hoy día cuando dicen eso, y luego se apoyan en una lectura privada del libro de Apocalipsis para argumentar que nuestras biblias fomentan un dualismo entre el servicio a Dios y el servicio a la humanidad por medio del cual Dios está divorciado de la política. Pero creo que Dag Hammarskjöld es un buen ejemplo de que algunos creyentes sí pueden tener la fuerza interior suficiente y la capacidad de trabajo necesaria como para entregar sus vidas al servicio de la humanidad delante de Dios. Hammarskjöld demuestra que a veces el servicio público y el servicio a Dios no están enfrentados.

Abuso de autoridad

Mayo 4, 2007

La foto de más arriba (cortesía del científico y escritor Richard Dawkins) apareció hace unos meses en The Independent y muestra a tres niñas de cuatro años, una sij, una musulmana y una cristiana, las tres haciendo de reyes magos en una obra de teatro en los EEUU. Fue utilizada por Richard Dawkins en una conferencia el año pasado para mostrar lo que él entiende como un abuso infantil: poner etiquetas a niños pequeños creando así una polarización en la forma en la que dichos niños van a percibir el mundo. “Sería ridículo”, dijo Dawkins, “leer a pie de foto al lado de los nombres de estas niñas etiquetas como ‘marxista’, ‘comunista’ o ‘anarquista’. Todo el mundo asumiría la necesidad de algún proceso mental que involucrara ciertas decisiones serias y personales basadas en el conocimiento de dichas filosofías para poder llegar a llamarte así. Sin embargo no ocurre así con etiquetas religiosas como ‘cristiano’, ‘musulmán’ o ‘sij’”.

En The Prophet, Kahlil Gibran nos habla de los niños:

“Tus hijos no son tus hijos. Son los hijos e hijas del anhelo que la Vida tiene por sí misma. Ellos llegan a través de vosotros, pero no de vosotros; y aunque ellos viven con vosotros no pertenecen a vosotros. Podéis darles vuestro amor pero no vuestros pensamientos, porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis dar cobijo a sus cuerpos pero no a sus almas, porque sus almas encuentran cobijo en la casa del mañana, que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en vuestros sueños. Podéis intentar ser como ellos pero no intentéis hacerles a ellos a vuestra imagen, porque la vida no va hacia atrás ni se preocupa con las cosas pasadas. Vosotros sois los arcos desde los que vuestros hijos, como flechas vivas, son lanzados. El arquero observa la marca en el camino del infinito, y El os dobla con Su fuerza para que Sus flechas vayan directas, precisas y lejanas. Dejad que cuando el arquero os doble sea para alegría; porque de la misma forma que el arquero ama las flechas que vuelan, así también ama al arco que permanece quieto”.

Dice el dicho: ‘De tal palo, tal astilla’. Y yo me pregunto, ¿debería ser así? No me refiero a que los hijos e hijas se parezcan fisicamente a los padres y madres (eso es lógico y normal), sino más bien a que tanto hijos como hijas tengan que vivir toda la vida intentando encontrar sus propias voces en medio de toda la sinfonía de voces que se han instalado en sus cabezas desde que eran niños. Sin duda, para muchos cristianos la única respuesta a esa pregunta es un rotundo SI. De hecho, muchos creen que cuanta más dificultad tengan los hijos para oir sus propias voces, mucho mejor; después de todo solo son voces inexpertas que nos saben bien cómo juzgar entre el bien y el mal. Y no están faltos de textos bíblicos por medio de los cuales son capaces de demostrar que los niños (como las mujeres y los esclavos) solo tienen una función en la familia, y esa es la de someterse y obedecer.

No soy yo el primero en mencionar que los padres ejercen una gran cantidad de control – consciente e inconsciente – sobre los hijos, control que muchas veces se transforma en diversas formas de opresión. Lo cierto es que el término ‘amor’ a menudo sirve para disfrazar muchas otras cosas. Los padres, se supone, aman a sus hijos como a ellos mismos, y a veces esta identificación constituye también la raiz del problema. Hay tal identificación, que muchos pierden la capacidad de expresar ese amor de tal forma que exista también la libertad que se otorga al que se ama. A menudo, el término ‘amar’ puede llegar a implicar también indoctrinar, poner ciertas expectaciones (normalmente, esperar que nuestros hijos e hijas se comporten como nosotros y consigan aquello que nosotros no conseguimos, o quizá sí), ejercer control, cohartar aquellos pensamientos que no se ajustan a los que nosotros sabemos correctos, evitar que cometan errores (o aquello que nosotros entendemos como errores), etcétera. A menudo, estos otros términos que se esconden detrás del verbo ‘amar’ ayudan a crear estructuras tremendamente poderosas de control, estructuras que resulta complicado superar, olvidar o derrumbar, y que complican la comunicación entre padres e hijos hasta el punto de imposibilitar toda conversación entre seres humanos en igualdad y libertad. Y donde no es posible la comunicación, no es posible el cambio.

Yo tengo una tendencia a pensar que por medio de la comunicación toda barrera puede ser derrumbada. Quizá me equivoque. Quizá en ocasiones esas barreras son imposibles de derrumbar, a menos, claro, que ocurra un milagro. Sin embargo, a veces el milagro no llega porque no se cree necesario. Al fin y al cabo, todos los amos creen siempre tener razón: ‘la experiencia es un grado’, se repite a menudo, como si eso diera licencia para ejercer todo tipo de control sobre otros. Y sin milagro, las familias se encuentran en la disyuntiva de aprender a amarse sin controlarse/someterse unos a otros. Y esta disyuntiva parece imposible de superar.

Quizá haya llegado el momento de reinterpretar nuestras relaciones familiares de un modo útil, no basándonos en textos ciegos que se usan con la única finalidad de seguir manteniendo los últimos atisbos de control que cada día vemos más amenazados, sino más bien haciendo justicia al poder del evangelio, un poder que descansa en la verdad, libertad, justicia y amor que debe predominar en nuestras relaciones. El apóstol Pablo no se cansa de repetir que el mayor don de todos, nuestro mayor potencial, se encuentra en la posibilidad que tenemos de amarnos unos a otros. Y esto coincide con el mayor y más importante mandamiento, según Jesús. Pero tengamos cuidado de no hacer de este término un nuevo disfraz para continuar sometiendo a otros. No hagamos una caricatura del amor que se nos demanda en nuestras relaciones. Quizá haya llegado el momento de dar un contenido real a nuestras relaciones familiares, de promover un contexto en el que todas las voces sean escuchadas de verdad, sin paternalismos (curioso e iluminador término).

(Im)Perfección

Enero 31, 2007

Un sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Griega, el Padre Thomas Hopko, cuenta la historia de un monje que encontró en el Monte Athos:

“Estaba en muy mal estado, muy oscuro, con una expresión amarga y muy enfadado. Cuando le pregunté qué ocurría, él me dijo: ‘Mírame; he estado aquí por 38 años, y nunca he conseguido alcanzar la oración pura’. Y el que le acompañaba en su peregrinaje no hacía más que remarcar lo triste que era ese pensamiento. Entonces, otra persona que estaba cerca escuchó lo que ocurría y dijo: ‘Sí que es triste este pensamiento, pero la tristeza consiste en que después de 38 años en un monasterio este hombre esté aún interesado en alcanzar la oración pura’”.

Hace 2500 años (más o menos), Siddhartha Gautama, el Buda, utilizó la palabra dukkha para referirse a la primera de sus cuatro nobles verdades: la vida es sufrimiento. Esta verdad era también reconocida por los antiguos Padres del Desierto, aquellos cristianos que abandonaron la ciudad y se introdujeron en el desierto para encontrarse consigo mismos y descubrir la realidad confusa y compleja que abundaba en su interior. Esto les ayudó a ver la necesidad que tenían de luchar contra las muchas corrientes que les llevaban de un lugar a otro. Un posible padre apostólico llamado Hermas escribió acerca de esta lucha, la que mantienen los ángeles buenos y malos en nuestro interior. Según Hermas, cada uno de nosotros debe aprender a escuchar al ángel bueno en lugar del malo; pero lo interesante es que siempre que estemos vivos tendremos ambos ángeles en nuestro interior. Nadie está libre de la maldad que forma parte de ellos, por mucho que muchos cristianos se empeñen en vivir como si hubieran alcanzado ya un estado de perfección que le permite mirar por encima del hombro a sus hermanos y hermanas cristianos. Blaise Pascal escribió a su hermana, Madame Perrier: “El Cristianismo es esencialmente la confesión de la irreparable imperfección humana”. Y Leszek Kolakowski sugirió que: “lo Sagrado se nos revela en la experiencia del fallo”.

Cuando Mateo 5:48 habla de ‘ser perfectos’, no se refiere a ser perfectos como muchos creen. La palabra usada, teleios, significa ‘completo’, y cualquiera que lea todo ese texto (5:43-48), se dará cuenta de que el sentido está muy alejado de la idea del cristiano perfecto que hace todo de manera correcta, conforme a ciertos dogmas de fe, sin dudas ni pecados. Un antiguo profesor dijo en cierta ocasión: “Cuanto más restringida es una comunidad cristiana, más interesante es la vida secreta de sus miembros”. Si esto es así, no deja de ser curioso que siga habiendo un alto porcentaje de cristianos en nuestras iglesias cuyo único objetivo sea alcanzar la ‘oración pura’. Y cuando creen que lo han conseguido, lo siguiente en su lista de objetivos es atacar a los demás cristianos porque no han conseguido llegar hasta ella. Es importante darnos cuenta de que el centro del Cristianismo consiste en ‘servir a los demás’, en lavar los pies a los que nos rodean, no quemárselos con el aceite que se supone deberíamos usar para ayudarles.

La teóloga Mary Daly dijo: “La comunidad más profunda posible es aquella que se descubre, no que se ‘forma’, cuando encontramos a otros que están en el mismo viaje en el que nosotros estamos”. Lo interesante de esta frase es que el viaje en el que estamos, tanto tú como yo, es un viaje de imperfección. Tanto tú como yo somos imperfectos. Aunque no quieras creer lo que digo, en el fondo sabes que es verdad, en el fondo sabes que en tu interior hay muchas cosas que te delatan, aunque te intentes convencer de que no están ahí. Mientras sigas ocultando esa realidad y fingiendo ante los demás, no conseguiremos descubrir la verdadera comunidad, la única que es suficientemente profunda como para sanar las muchas heridas que todos tenemos.

¡Madre mía!

Enero 31, 2007

Parece que los jueces católicos han declarado la guerra a las suegras. ¿Será posible que se pueda declarar un matrominio nulo por culpa de una suegra entrometida? Quizá tenga parte de culpa la sociedad patriarcal en la que vivimos. Una sociedad en la que está mal visto que los niños hagan la cama, pongan la lavadora o aprendan a hacer un buen cocido, mientras que de ellas se espera que, si no lo han aprendido antes del matrimonio, se metan un buen par de cursos de cocina, no vaya a ser que el maridito se quede sin cenar. Triste es, sin duda.

Por otro lado, ¿no os parece que esto del divorcio por intromisión familiar denota un poco de inmadurez matrimonial? ¿Desde cuándo tiene derecho un padre o una madre de entrometerse en la vida de sus hijos hasta tal punto de provocar una situación insostenible? Lo sé. La Biblia dice que debemos honrar a nuestros padres y madres, o que los hijos deben someterse a sus padres (como los esclavos a sus amos). Pero eso no siempre es así, lo siento. Ni siquiera aunque los padres cumplan su parte de amar a sus hijos como Cristo amó a la iglesia (como si eso fuese tan sencillo, siquiera posible). Por el simple hecho de que la mayoría de las veces los padres se entrometen precisamente ‘por amor’, o al menos eso creen ellos. De la misma forma que una esposa no debe someterse a su marido, un hijo (hablo de hijos con edad de estar casados) no debe someterse a su padre. La razón es que: a veces los padres se equivocan. Y los hijos deben aprender de sus propios errores, no de los de los demás. Por tanto, si tus padres están influyendo de forma dañina en tu matrimonio, aléjate de ellos y no vayas a comer a su casa cada fin de semana. O mejor aún: dedicad algunas tardes todos juntos a charlar y poner todas vuestras preocupaciones en común (si es que eso es posible, que no siempre lo es).

Por último, yo me pregunto, ¿será la suegra una razón mejor para el divorcio que, por ejemplo, el maltrato conyugal? Parece que estamos perdiendo el norte.

Descanso y ética

Enero 24, 2007

Manfred,

Antes de nada, me gustaría aclarar un malentendido. En tu último mensaje, mencionas que lo que yo pretendo en nuestras discusiones es mostrar que la Biblia es “una más en nuestras discusiones éticas”. Esto es una error: lo que yo he dicho en más de una ocasión es que la Biblia debe ser ‘una más’ en nuestras discusiones éticas con no creyentes. Esta última parte es fundamental para entender lo que digo: sin duda la Biblia es, como mucho, ‘una más’ para aquellos no creyentes que discuten temas éticos. Y, dado que el diálogo que propusiste hace tiempo era con no creyentes…

Me gusta el tema que propones ahora. Quizá pueda ayudarnos a aclarar nuestras ideas. Además, el ‘día de reposo’ aparece en uno de mis textos preferidos de todos los tiempos, Isaías 58. Me parece una elección adecuada de tema, siempre y cuando no olvidemos los otros dos temas que he propuesto en mi anterior mensaje.

Como tú mencionas, Jesús protestó contra el ‘día de reposo’. Por supuesto, estoy de acuerdo contigo en que la protesta fue más dirigida en contra de un uso ridículo e inadecuado del ‘día de reposo’, que contra el ‘día de reposo’ en sí mismo. Coincido con esa actitud de protesta: mi intención no es otra que hablar en contra de ciertos usos inadecuados de las Escrituras. No pretendo luchar contra la Biblia, sino contra lo que yo percibo como un uso inadecuado de ella. En el caso del ‘día de reposo’, por ejemplo, es obvio (como tú notas) que la idea de descansar de vez en cuando es una buena idea – he comprobado en mis carnes las consecuencias de la situación contraria. Pero también es obvio, me parece a mí (si no estás de acuerdo, dímelo), que dicha idea no procede de forma histórica y literal del relato de la creación del universo. Por una razón (entre otras): es probable que Dios no creara el universo en seis días. De hecho, es posible que ese relato de la creación esté basado en el orden semanal que ya se estaba practicando en el pueblo (las otras historias bíblicas de la creación, como Génesis 2, no hablan de siete días). Una vez que nos damos cuenta de esto, resulta evidente que la función que tiene Génesis 1 es justificar algo que ya se percibía como bueno y util. Repito: no es que el ‘día de reposo’ provenga de la creación, sino que el relato de la creación introduce un texto acerca del ‘día de reposo’, porque dicha práctica se considera adecuada y buena para la sociedad. Así, es dificil imaginar cómo alguien puede profundizar en la práctica del ‘día de reposo’ yendo a textos sobre la creación, cuando esos textos han sido creados a posteriori con la intención de justificar algo que ya funcionaba bien.

La idea de que necesitamos regulaciones legales (o textos teológicos normativos) que nos ‘obliguen’ a hacer algo, incluso cuando nosotros lo percibamos como dañino, es una idea contraria a las Escrituras. “El Sabbath es para el hombre, no el hombre para el Sabbath”, para mí implica un cambio de forma de pensar: es el hombre (y no el texto) el que determina si algo es bueno o no. Este cambio me parece muy razonable debido a que ‘la ley no tiene poder contra el pecado’ (Romanos 7:7-11). Es por esto que dice Pablo: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6). A la larga, la única forma de aprender a diferenciar entre un uso (el hombre para el Sabbath) y el otro (el Sabbath para el hombre) es el discernimiento humano.

No solo eso: para los escritores bíblicos, parece que dicho cambio de forma de pensar es una característica de nuestra nueva vida en Cristo. Ya no somos críos que necesitan un tutor que les controle: “ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía” (Gálatas 3:25). Y esta misma tradición parece que fue seguida por otros escritores: “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?” (Colosenses 2:20-22). Si volvemos a la práctica de elegir nuevos textos normativos (como el de la creación), volvemos a la práctica contra la que hablan Pablo y Jesús. Y esto se aplica también al ‘día de reposo’: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” (Colosenses 2:16).

Convertir las palabras de Jesús en nuevos mandamientos legales es, no solo equivalente a ir totalmente en contra de su propósito (un error que somos muy dados a cometer), sino también un tanto extraño: ¿hemos de creer que Jesús cambió todas las leyes y regulaciones que consideró inadecuadas durante su ministerio, y que las que dejó sin tocar estaban bien? ¿O pretendía, más bien, mostrarnos la nueva actitud que todos deberíamos seguir ante dichos mandamientos? Supongamos por un momento que lo que Jesús intentaba era lo segundo, que Jesús cambió leyes para mostrar que ‘el hombre es más importante y tiene más autoridad que las leyes’. ¿Cómo vamos a darnos cuenta de dicha actitud si lo único que hacemos es convertir sus palabras en nuevas leyes?

En Mateo 12:12, Jesús explica que el ser humano tiene autoridad para romper las reglas que conciernen al ‘día de reposo’, cuando considere necesario. El problema que muchos cristianos ven con una frase así, es sobre quién recae la responsabilidad y madurez de elegir. Comprendo que, en muchas ocasiones, los seres humanos no mostramos un alto grado de madurez; eso es algo con lo que tenemos que aprender a vivir. Pero la solución no es volver al yugo de la ley. Jesús intenta que el ser humano decida por sí mismo, sin necesidad de tener una lista que le indique qué debe hacer. Me da la impresión (aunque puedo estar equivocado) de que tú intentas hacer algo distinto: utilizar ciertos textos normativos de la Biblia que nos digan qué debemos hacer, aunque la mayoría de la gente perciba que lo que se ordena en algunos de esos textos es inadecuado, confiando en que todos los consejos que nos da la Biblia nos beneficiarán (aunque a veces creamos que no). En este caso, la suerte que has tenido (creo que basada en el hecho de que tú mismo has elegido el caso a tratar) es que lo que la Biblia parece decir coincide con algo que el ser humano sabe por experiencia que es bueno. No siempre ocurre así, como veremos en los otros dos casos que he propuesto.

Para acabar, vuelvo sobre mi texto preferido, en Isaías 58. Como muchos han notado, este texto pertenece a una tradición distinta a la que tú has mencionado. Resulta que nuestras biblias contienen, no una, sino dos bases teológicas diferenciadas e independientes (no necesariamente contradictorias) sobre las que se apoya la idea del ‘día de reposo’ (sí, la creación no es la única base teológica que aparece en la Biblia para esta idea). En Deuteronomio 5:12-15, se presenta la otra base teológica (distinta de la del relato de la creación) sobre la que se fundamentan muchos de los textos proféticos que hablan del día de reposo: el contraste entre la producción industrial (que exigía Faraón) y el necesario tiempo de descanso que todo ser humano debería tener, incluso en tiempos de una producción industrial opresiva. Por muy sorprendente que parezca, el texto de la creación no se usa en este caso como fundamento teológico. Más bien, lo que se usa es la lógica de que todo ser humano necesita descansar en algún momento de sus ocupadas vidas. Muchos textos proféticos utilizan esta base para intentar reestablecer dicha costumbre, y los relatos de la creación no ayudan a profundizar más en lo que ya se percibe como beneficioso en sí mismo. Por supuesto, eso no significa que no esté bien utilizar diversos textos teológicos para apoyar esta idea (siempre que la idea sea beneficiosa), pero ese uso no implica que todos los otros consejos que da la Biblia deberían ser igualmente normativos.

Un saludo.

Luchando

Enero 21, 2007

“Rescatar a Dios de la religión” – esta es la intención de Sinéad O’Connor en su nuevo álbum que tiene previsto salir en Abril de este año bajo el título, Theology. El peregrinaje que esta controvertida artista, natural de Dublín, ha vivido no ha sido uno sencillo de comodidad y facilidades. Cuando su carrera musical estaba creciendo a base de canciones como ‘Nothing Compares 2 U’, quizá algunos puedan recordar lo que ocurrió en un programa de televisión llamado Saturday Night Live. Después de cantar a capella una versión de la canción de Bob Marley, ‘War’, y de introducir algunas estrofas personales en contra del abuso infantil (se dice que ella misma fue abusada de niña), Sinéad hizo lo que podéis ver al final del video, como un acto de protesta en contra del abuso infantil del que muchos sacerdotes católicos estaban siendo acusados.

Este intento de dar una voz a aquellos que estaban siendo silenciados por diversos sectores en aquel momento, casi le costó su carrera como cantante. De hecho, dos semanas después de haber gritado su famoso ‘Fight the Real Enemy’, una multitud de insultos le impidieron cantar la canción que tenía preparada para el 30 aniversario de Bob Dylan, en el Madison Square Garden. Aunque años más tarde pidió perdón al papa y reconoció que su protesta había sido fruto de la ira que le producían dichos abusos, también citó la frase de Agustín que dice que, “La ira es el primer paso hacia el coraje”.

Aunque a veces las formas nos traicionan, es importante hablar cuando nadie se atreve a hacerlo. Puede que las consecuencias sean malas para nuestra fama o nuestro futuro, pero eso no puede mantenernos en silencio frente a las injusticias que nos rodean. ¿No es esa una de las características principales de los profetas bíblicos, hablar cuando nadie se atreve a hacerlo y decir lo que nadie quiere oír? A veces, actos como esos nos costarán el trabajo; otras veces, la vida. Pero luchar, hemos de seguir haciéndolo.

Después de leer la última respuesta publicada por Manfred Svensson en nuestra búsqueda de una ética para creyentes y no creyentes, sospecho que nos hemos desviado un poco del tema original. A pesar de eso creo que estamos llegando a ciertas conclusiones de utilidad (por lo menos para mí).

Si he entendido bien, Manfred parece aceptar el punto que intenté transmitir en mis anteriores mensajes, es decir, que tanto Aristóteles como Spinoza fueron hombres de su tiempo, lo cual no implica que no podamos encontrar cosas buenas en ambos (en el caso de Aristóteles Manfred se ha centrado en las cosas buenas y yo en las malas – sería bonito empezar ahora a hablar de las cosas buenas y malas de Spinoza pero por amor a los demás que pueden estar leyendo estos mensajes mantendré esa conversación en privado). Manfred y yo también somos hombres de nuestro tiempo. Es por eso que es posible mantener conversaciones desde nuestras distintas perspectivas y nuestros respectivos prejuicios, miedos y sentimientos de lucha por la libertad. Y gracias a estas conversaciones es posible que lleguemos a cambiar algunos de esos prejuicios y que nos reafirmemos en algunos otros. La peculiaridad de este diálogo (y creo que Manfred también está de acuerdo con esto) es que ni sus  prejuicios ni los míos han de ser considerados infalibles, universales y eternos a priori, si es que pretendemos que este diálogo sea lo más abierto y honesto posible. En algunos de ellos, desde luego, puede haber mucha verdad; en otros no. Como he intentado dejar claro en los mensajes anteriores, ese es el tipo de ‘autoridad’ que yo veo también en la Biblia y a eso me he referido siempre que he intentado rechazar la Biblia como ‘Autoridad Suprema’: a rechazar la infalibilidad, universalidad y absolutismo a priori que se intenta otorgar a la Biblia en muchas de estas conversaciones éticas entre cristianos (y, aún peor, con no cristianos). Ella es una más en nuestra conversación ética; es más, de su lectura no se puede deducir que ella pretenda ser más que eso.

Por amor al entendimiento, y ya que creo que hemos llegado a un punto de inflexión en la conversación, me gustaría ejemplificar nuestras diferencias con un ejemplo práctico que me parece muy relevante hoy día: el tema de la mujer. En ciertas ocasiones durante nuestra conversación me dió la impresión de que la Biblia reflejaba un tipo de autoridad en la ética de Manfred distinto al tipo que ocupa en la mía. Creí que cuando él leía en su Biblia que la mujer debía hacer o no ciertas cosas basándose en argumentos procedentes de textos tan antiguos como los de la creación (como hace en 1 Coríntios y 1 Timoteo), entonces él tomaba eso como Palabra de Dios verdadera y eterna y luego buscaba argumentos naturales para intentar ver cómo eso podía ser verdad (pero siempre asumiendo que lo era). Es posible, sin embargo, que me esté equivocando en esto. Es posible que cuando Manfred lea algo que le parece suficientemente contundente en la Biblia con respecto a la mujer no lo tome como una Autoridad Suprema sino más bien como un conjunto de textos que han de ser analizados de manera racional (basándonos en nuestra propia experiencia y relación con Dios) y que por lo tanto pueden ser rechazados o reinterpretados al considerar que no hacen justicia al Dios que creemos seguir. En ese caso estaríamos de acuerdo.

Si no lo estamos, la pregunta que aparece de forma inmediata es, ¿cuánta contundencia es necesario que tengan los textos bíblicos para poder zanjar el diálogo abierto y aplicar esos textos directamente a una situación sin necesidad de seguir el proceso de estudio, análisis racional y posible rechazo o reinterpretación? Lo diré de otra manera. Supongamos que Manfred ve con mucha claridad que aunque varios textos bíblicos utilizan las historias de la creación para intentar justificar el silencio de la mujer en la congregación, esa conclusión no es sin embargo la más adecuada ya que no encaja con el Dios que él adora. ¿Se ha basado Manfred para rechazar esos textos en la poca contundencia que ellos tienen, o más bien en su capacidad racional de pensar y deducir que el Dios al que él alaba no podría estar diciendo eso? Ampliemos el caso a otro debate actual, el de la homosexualidad. ¿Son los textos bíblicos mucho más contundentes acerca de los homosexuales de lo que lo son acerca de la mujer, y por eso tenemos autoridad bíblica para rechazar unos y apoyar los otros? Supongamos que existe un cristiano que no sabe muy bien qué opinar sobre la homosexualidad, ¿bastaría con citarle uno o dos versículos basados en la creación para hacer que tome una decisión? ¿Qué nos impediría entonces que esa persona hiciera lo mismo cuando se encontrara con los otros textos que muestran una contundencia similar hacia la mujer usando argumentos que proceden de las mismas historias?

Lejos de estar promoviendo un relativismo cristiano lo que pretendo es que pensemos por qué creemos lo que creemos y qué bases utilizamos tanto a la hora de tomar nuestras propias decisiones morales cristianas como a la hora de intentar hablar con no creyentes acerca de dichas decisiones. No creo que seguir la línea fundamentalista y tomar ‘las letras bíblicas como dictadas por Dios’ solucione el problema. Tampoco creo que Manfred crea eso. Por tanto me interesa que intentemos determinar en qué punto la Biblia debe dejar de ser considerada como una acompañante más en nuestro camino, aportando ideas, consejos y experiencias que apuntan al Dios de Jesús pero sin darnos respuestas acerca de cómo vivir nuestra vida más allá de la aplicación del amor, la libertad, la justicia, etcétera, y debe ser considerada como una Autoridad Suprema que dice ‘sí’ o ‘no’ universales a ciertos temas morales particulares que vivimos hoy y cuya sentencia no puede ser rechazada sino solo aceptada. ¿Dónde está la línea y quién la determina? Creo que si miramos a los dos casos particulares expuestos más arriba veremos que la respuesta a esta pregunta es más compleja de lo que pudimos creer al principio.

En cualquier caso espero la respuesta de Manfred con impaciencia. Confío en que estas respuestas nos lleven a un mayor entendimiento de las diferencias que podemos tener dos cristianos que buscan sinceramente la verdad; y eso también merece el nombre de diálogo.

Ya que se está hablando en algunos blogs de lo que significa ser cristiano, santo, o como se quiera llamar, os interesará saber que la organización cristiana FaithWorks ha enviado un comunicado oficial en contra de la manifestación que diversos grupos religiosos (algunos de ellos cristianos, o santos?) tienen planeado hacer esta noche en contra de las diversas regulaciones que el gobierno británico está pensando aprobar a favor de algunos grupos minoritarios (como por ejemplo los homosexuales). Su director, el Reverendo Malcolm Duncan, ha retado a sus hermanos cristianos a seguir el ejemplo de Jesús y a ponerse del lado de aquellos que están siendo excluídos en nuestra sociedad. Malcolm hace preguntas como estas: “¿Sería realmente cristiano denegar el acceso a la consejería a aquellas personas homosexuales que estén pasando por la defunción de un familiar… o echar a un homosexual y a su hijo de un grupo de ayuda a padres con hijos?”. También afirma lo siguiente:

“Los cristianos estamos llamados a seguir el ejemplo de Jesús, y resulta que él dice sorprendentemente poco en las Escrituras acerca de la sexualidad. Más bien trata a todos aquellos que vienen a él con amor y aceptación y no niega sus servicios a nadie, incluso cuando no está de acuerdo con la forma en la que viven”.

Me alegro de que existan grupos cristianos con la valentía de seguir recordándonos la verdadera voz profética cristiana que habla en favor de aquellos que buscan a Dios desde los distintos grupos de nuestra sociedad, sean cuales sean. El mensaje de las ‘buenas nuevas’ cristianas que tanto se proclama desde tantos sectores debe ser un mensaje rodeado de aceptación y amor, en lugar de la falta de sensibilidad social y discriminación que algunos otros grupos (que dicen seguir a algún dios) están mostrando. Creo que a veces los que se creen más santos son los que están más lejos de serlo. El mismo Jesús lo dijo: “Los primeros serán los últimos”.