(Im)Perfección
Enero 31, 2007
Un sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Griega, el Padre Thomas Hopko, cuenta la historia de un monje que encontró en el Monte Athos:
“Estaba en muy mal estado, muy oscuro, con una expresión amarga y muy enfadado. Cuando le pregunté qué ocurría, él me dijo: ‘Mírame; he estado aquí por 38 años, y nunca he conseguido alcanzar la oración pura’. Y el que le acompañaba en su peregrinaje no hacía más que remarcar lo triste que era ese pensamiento. Entonces, otra persona que estaba cerca escuchó lo que ocurría y dijo: ‘Sí que es triste este pensamiento, pero la tristeza consiste en que después de 38 años en un monasterio este hombre esté aún interesado en alcanzar la oración pura’”.
Hace 2500 años (más o menos), Siddhartha Gautama, el Buda, utilizó la palabra dukkha para referirse a la primera de sus cuatro nobles verdades: la vida es sufrimiento. Esta verdad era también reconocida por los antiguos Padres del Desierto, aquellos cristianos que abandonaron la ciudad y se introdujeron en el desierto para encontrarse consigo mismos y descubrir la realidad confusa y compleja que abundaba en su interior. Esto les ayudó a ver la necesidad que tenían de luchar contra las muchas corrientes que les llevaban de un lugar a otro. Un posible padre apostólico llamado Hermas escribió acerca de esta lucha, la que mantienen los ángeles buenos y malos en nuestro interior. Según Hermas, cada uno de nosotros debe aprender a escuchar al ángel bueno en lugar del malo; pero lo interesante es que siempre que estemos vivos tendremos ambos ángeles en nuestro interior. Nadie está libre de la maldad que forma parte de ellos, por mucho que muchos cristianos se empeñen en vivir como si hubieran alcanzado ya un estado de perfección que le permite mirar por encima del hombro a sus hermanos y hermanas cristianos. Blaise Pascal escribió a su hermana, Madame Perrier: “El Cristianismo es esencialmente la confesión de la irreparable imperfección humana”. Y Leszek Kolakowski sugirió que: “lo Sagrado se nos revela en la experiencia del fallo”.
Cuando Mateo 5:48 habla de ‘ser perfectos’, no se refiere a ser perfectos como muchos creen. La palabra usada, teleios, significa ‘completo’, y cualquiera que lea todo ese texto (5:43-48), se dará cuenta de que el sentido está muy alejado de la idea del cristiano perfecto que hace todo de manera correcta, conforme a ciertos dogmas de fe, sin dudas ni pecados. Un antiguo profesor dijo en cierta ocasión: “Cuanto más restringida es una comunidad cristiana, más interesante es la vida secreta de sus miembros”. Si esto es así, no deja de ser curioso que siga habiendo un alto porcentaje de cristianos en nuestras iglesias cuyo único objetivo sea alcanzar la ‘oración pura’. Y cuando creen que lo han conseguido, lo siguiente en su lista de objetivos es atacar a los demás cristianos porque no han conseguido llegar hasta ella. Es importante darnos cuenta de que el centro del Cristianismo consiste en ‘servir a los demás’, en lavar los pies a los que nos rodean, no quemárselos con el aceite que se supone deberíamos usar para ayudarles.
La teóloga Mary Daly dijo: “La comunidad más profunda posible es aquella que se descubre, no que se ‘forma’, cuando encontramos a otros que están en el mismo viaje en el que nosotros estamos”. Lo interesante de esta frase es que el viaje en el que estamos, tanto tú como yo, es un viaje de imperfección. Tanto tú como yo somos imperfectos. Aunque no quieras creer lo que digo, en el fondo sabes que es verdad, en el fondo sabes que en tu interior hay muchas cosas que te delatan, aunque te intentes convencer de que no están ahí. Mientras sigas ocultando esa realidad y fingiendo ante los demás, no conseguiremos descubrir la verdadera comunidad, la única que es suficientemente profunda como para sanar las muchas heridas que todos tenemos.
Expiación
Enero 31, 2007
La frase, ‘Era necesario que el hijo del hombre… muriera’ (Marcos 8:31), se repite en varios lugares de nuestras biblias, de distintas formas y con distintas imágenes relacionadas. También se menciona de forma bastante consistente que dicha muerte estaba relacionada con la limpieza de pecados. Hasta aquí, lo que sabemos. Aparte de esto, ya son muchos los teólogos y estudiosos de la Biblia que han afirmado que no sabemos cómo funciona dicha muerte. Por muy sorprendente que parezca, nuestras biblias no nos lo explican. No quiere decir eso que hace 2000 años nadie supiera cómo funcionaba la expiación. Probablemente, el problema es que el conocimiento era tan común que no hacía falta explicarlo con pelos y señales; y así nos hemos quedado nosotros, sin ningún tratado dogmático (de los que nos gustan) que nos lo explique todo bien. Es por esto que cuando leemos, por ejemplo, textos como el final de Apocalipsis 13:8 (acerca del cordero que ‘es inmolado’ desde el comienzo de los tiempos), nos quedamos sin ninguna explicación obvia de lo que ahí se está diciendo.
Hasta cierto punto, esta falta de información es lógica: lo cierto es que han pasado ya dos mil años desde que Jesús vino a este mundo, y la forma de entender el universo y el orden de las cosas ha cambiado enormemente. Aún así, a pesar de que no tengamos la explicación de dicha muerte, no faltan hoy las versiones e ideas explicativas. Una de las más extrañas y menos aceptables, es la que explica la muerte de Jesús como el sacrificio necesario que hay que hacer para aplacar la ira de un dios enfadado. No es broma. Algunos cristianos siguen creyendo hoy que Jesús tuvo que morir para calmar la sed de justicia de algún dios, sin importarles mucho lo que la Biblia dice. No deja de ser extraño que estos cristianos no tengan problemas en convertir a Dios en una especie de ‘dios / king kong’ al que hay que echar algún niño como sacrificio que evite que destruya el mundo. Sin embargo, el hecho de que muchos cristianos acepten esta versión (tan inhumana a mi modo de entender) no parece ser razón suficiente para que dejen de ser considerados cristianos, o para que sean sacados de la FEREDE. Al menos yo no he escuchado ninguna propuesta para dejar de llamarles evangelicos.
Quizá debamos recordar más a menudo nuestra falta de información bíblica cuando creamos tener el derecho (o la autoridad espiritual suficiente) para tirar por tierra las explicaciones que otros grupos cristianos den a la muerte de Jesús.
¡Madre mía!
Enero 31, 2007
Parece que los jueces católicos han declarado la guerra a las suegras. ¿Será posible que se pueda declarar un matrominio nulo por culpa de una suegra entrometida? Quizá tenga parte de culpa la sociedad patriarcal en la que vivimos. Una sociedad en la que está mal visto que los niños hagan la cama, pongan la lavadora o aprendan a hacer un buen cocido, mientras que de ellas se espera que, si no lo han aprendido antes del matrimonio, se metan un buen par de cursos de cocina, no vaya a ser que el maridito se quede sin cenar. Triste es, sin duda.
Por otro lado, ¿no os parece que esto del divorcio por intromisión familiar denota un poco de inmadurez matrimonial? ¿Desde cuándo tiene derecho un padre o una madre de entrometerse en la vida de sus hijos hasta tal punto de provocar una situación insostenible? Lo sé. La Biblia dice que debemos honrar a nuestros padres y madres, o que los hijos deben someterse a sus padres (como los esclavos a sus amos). Pero eso no siempre es así, lo siento. Ni siquiera aunque los padres cumplan su parte de amar a sus hijos como Cristo amó a la iglesia (como si eso fuese tan sencillo, siquiera posible). Por el simple hecho de que la mayoría de las veces los padres se entrometen precisamente ‘por amor’, o al menos eso creen ellos. De la misma forma que una esposa no debe someterse a su marido, un hijo (hablo de hijos con edad de estar casados) no debe someterse a su padre. La razón es que: a veces los padres se equivocan. Y los hijos deben aprender de sus propios errores, no de los de los demás. Por tanto, si tus padres están influyendo de forma dañina en tu matrimonio, aléjate de ellos y no vayas a comer a su casa cada fin de semana. O mejor aún: dedicad algunas tardes todos juntos a charlar y poner todas vuestras preocupaciones en común (si es que eso es posible, que no siempre lo es).
Por último, yo me pregunto, ¿será la suegra una razón mejor para el divorcio que, por ejemplo, el maltrato conyugal? Parece que estamos perdiendo el norte.
Descanso y ética
Enero 24, 2007
Manfred,
Antes de nada, me gustaría aclarar un malentendido. En tu último mensaje, mencionas que lo que yo pretendo en nuestras discusiones es mostrar que la Biblia es “una más en nuestras discusiones éticas”. Esto es una error: lo que yo he dicho en más de una ocasión es que la Biblia debe ser ‘una más’ en nuestras discusiones éticas con no creyentes. Esta última parte es fundamental para entender lo que digo: sin duda la Biblia es, como mucho, ‘una más’ para aquellos no creyentes que discuten temas éticos. Y, dado que el diálogo que propusiste hace tiempo era con no creyentes…
Me gusta el tema que propones ahora. Quizá pueda ayudarnos a aclarar nuestras ideas. Además, el ‘día de reposo’ aparece en uno de mis textos preferidos de todos los tiempos, Isaías 58. Me parece una elección adecuada de tema, siempre y cuando no olvidemos los otros dos temas que he propuesto en mi anterior mensaje.
Como tú mencionas, Jesús protestó contra el ‘día de reposo’. Por supuesto, estoy de acuerdo contigo en que la protesta fue más dirigida en contra de un uso ridículo e inadecuado del ‘día de reposo’, que contra el ‘día de reposo’ en sí mismo. Coincido con esa actitud de protesta: mi intención no es otra que hablar en contra de ciertos usos inadecuados de las Escrituras. No pretendo luchar contra la Biblia, sino contra lo que yo percibo como un uso inadecuado de ella. En el caso del ‘día de reposo’, por ejemplo, es obvio (como tú notas) que la idea de descansar de vez en cuando es una buena idea – he comprobado en mis carnes las consecuencias de la situación contraria. Pero también es obvio, me parece a mí (si no estás de acuerdo, dímelo), que dicha idea no procede de forma histórica y literal del relato de la creación del universo. Por una razón (entre otras): es probable que Dios no creara el universo en seis días. De hecho, es posible que ese relato de la creación esté basado en el orden semanal que ya se estaba practicando en el pueblo (las otras historias bíblicas de la creación, como Génesis 2, no hablan de siete días). Una vez que nos damos cuenta de esto, resulta evidente que la función que tiene Génesis 1 es justificar algo que ya se percibía como bueno y util. Repito: no es que el ‘día de reposo’ provenga de la creación, sino que el relato de la creación introduce un texto acerca del ‘día de reposo’, porque dicha práctica se considera adecuada y buena para la sociedad. Así, es dificil imaginar cómo alguien puede profundizar en la práctica del ‘día de reposo’ yendo a textos sobre la creación, cuando esos textos han sido creados a posteriori con la intención de justificar algo que ya funcionaba bien.
La idea de que necesitamos regulaciones legales (o textos teológicos normativos) que nos ‘obliguen’ a hacer algo, incluso cuando nosotros lo percibamos como dañino, es una idea contraria a las Escrituras. “El Sabbath es para el hombre, no el hombre para el Sabbath”, para mí implica un cambio de forma de pensar: es el hombre (y no el texto) el que determina si algo es bueno o no. Este cambio me parece muy razonable debido a que ‘la ley no tiene poder contra el pecado’ (Romanos 7:7-11). Es por esto que dice Pablo: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6). A la larga, la única forma de aprender a diferenciar entre un uso (el hombre para el Sabbath) y el otro (el Sabbath para el hombre) es el discernimiento humano.
No solo eso: para los escritores bíblicos, parece que dicho cambio de forma de pensar es una característica de nuestra nueva vida en Cristo. Ya no somos críos que necesitan un tutor que les controle: “ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía” (Gálatas 3:25). Y esta misma tradición parece que fue seguida por otros escritores: “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?” (Colosenses 2:20-22). Si volvemos a la práctica de elegir nuevos textos normativos (como el de la creación), volvemos a la práctica contra la que hablan Pablo y Jesús. Y esto se aplica también al ‘día de reposo’: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” (Colosenses 2:16).
Convertir las palabras de Jesús en nuevos mandamientos legales es, no solo equivalente a ir totalmente en contra de su propósito (un error que somos muy dados a cometer), sino también un tanto extraño: ¿hemos de creer que Jesús cambió todas las leyes y regulaciones que consideró inadecuadas durante su ministerio, y que las que dejó sin tocar estaban bien? ¿O pretendía, más bien, mostrarnos la nueva actitud que todos deberíamos seguir ante dichos mandamientos? Supongamos por un momento que lo que Jesús intentaba era lo segundo, que Jesús cambió leyes para mostrar que ‘el hombre es más importante y tiene más autoridad que las leyes’. ¿Cómo vamos a darnos cuenta de dicha actitud si lo único que hacemos es convertir sus palabras en nuevas leyes?
En Mateo 12:12, Jesús explica que el ser humano tiene autoridad para romper las reglas que conciernen al ‘día de reposo’, cuando considere necesario. El problema que muchos cristianos ven con una frase así, es sobre quién recae la responsabilidad y madurez de elegir. Comprendo que, en muchas ocasiones, los seres humanos no mostramos un alto grado de madurez; eso es algo con lo que tenemos que aprender a vivir. Pero la solución no es volver al yugo de la ley. Jesús intenta que el ser humano decida por sí mismo, sin necesidad de tener una lista que le indique qué debe hacer. Me da la impresión (aunque puedo estar equivocado) de que tú intentas hacer algo distinto: utilizar ciertos textos normativos de la Biblia que nos digan qué debemos hacer, aunque la mayoría de la gente perciba que lo que se ordena en algunos de esos textos es inadecuado, confiando en que todos los consejos que nos da la Biblia nos beneficiarán (aunque a veces creamos que no). En este caso, la suerte que has tenido (creo que basada en el hecho de que tú mismo has elegido el caso a tratar) es que lo que la Biblia parece decir coincide con algo que el ser humano sabe por experiencia que es bueno. No siempre ocurre así, como veremos en los otros dos casos que he propuesto.
Para acabar, vuelvo sobre mi texto preferido, en Isaías 58. Como muchos han notado, este texto pertenece a una tradición distinta a la que tú has mencionado. Resulta que nuestras biblias contienen, no una, sino dos bases teológicas diferenciadas e independientes (no necesariamente contradictorias) sobre las que se apoya la idea del ‘día de reposo’ (sí, la creación no es la única base teológica que aparece en la Biblia para esta idea). En Deuteronomio 5:12-15, se presenta la otra base teológica (distinta de la del relato de la creación) sobre la que se fundamentan muchos de los textos proféticos que hablan del día de reposo: el contraste entre la producción industrial (que exigía Faraón) y el necesario tiempo de descanso que todo ser humano debería tener, incluso en tiempos de una producción industrial opresiva. Por muy sorprendente que parezca, el texto de la creación no se usa en este caso como fundamento teológico. Más bien, lo que se usa es la lógica de que todo ser humano necesita descansar en algún momento de sus ocupadas vidas. Muchos textos proféticos utilizan esta base para intentar reestablecer dicha costumbre, y los relatos de la creación no ayudan a profundizar más en lo que ya se percibe como beneficioso en sí mismo. Por supuesto, eso no significa que no esté bien utilizar diversos textos teológicos para apoyar esta idea (siempre que la idea sea beneficiosa), pero ese uso no implica que todos los otros consejos que da la Biblia deberían ser igualmente normativos.
Un saludo.
¿Credo evangélico?
Enero 24, 2007
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Y en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, y nació de santa María Virgen,
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado
Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso, desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos, y la vida eterna.
¿Amén?
Después de varios comentarios que se están publicando con respecto a la inclusión de los adventistas en el grupo que representa la FEREDE, me preguntaba hoy si esta declaración que sirvió a nuestros padres cristianos, sería suficiente para identificar a los evangélicos hoy, incluídos los adventistas. ¿Qué te parece? ¿Quitarías o añadirías algo? ¿Crees que estas frases bastarían para que alguien fuese aceptado en el grupo de los ‘santos’? Personalmente, yo quitaría más que añadir; pero me preguntaba cuál sería la opinión de los lectores.
El Exodo y la Biblia
Enero 23, 2007
Muchos cristianos están interpretando el recientemente televisado documental, Exodus Encoded, como una demostración de que los relatos de la Biblia son realmente históricos. Así lo entienden, por ejemplo, los dos artículos publicados por la revista Protestante Digital (uno de ellos en la misma editorial).
Hay varios problemas con respecto a esta forma de pensar, pero el más importante, a mi modo de entender, es que, las descontroladas ganas de que historias como estas sean historicamente ciertas (tal y como nosotros entendemos el significado de ‘verdad histórica’ – en este caso, como hemos podido ver, explicaciones naturalistas), a veces oscurecen nuestra capacidad de análisis de lo que diversos productores de Hollywood nos quieren meter por los sentidos. Muchos tienen tanto miedo de que su fe esté basada en un error, que cuando alguien les hace una película mostrando supuestas evidencias de que tienen razón, se alegran y no hacen ningún esfuerzo de ‘escudriñar’ si lo que estas películas dicen es cierto o simplemente un buen ejercicio de marketing que se prentende vender a un conjunto de clientes cada vez más abundante en los EEUU. Hasta tal punto llega nuestra incapacidad de análisis, que pasamos por alto incluso la mismísima evidencia e intención bíblicas a la hora de escribir relatos como estos, y hacemos más caso a lo que los actores nos digan, siempre y cuando sea más parecido a lo que queremos creer. Sin duda, para muchos, fe es sinónimo de falta de conocimiento del texto bíblico.
Os voy a comentar, solo por encima, lo que podemos leer en nuestras biblias, y me comentáis si el llamado documental histórico hace justicia a todos estos problemas bíblicos o no:
1. No sabemos muy bien cuántos años estuvo el pueblo de Israel en Egipto. Génesis 15:13 habla de 400 años, Exodo 12:40 habla de 430, y 1 Reyes 6:1 habla de 480. No sabemos si los distintos números indican distintas salidas de Egipto o distintas versiones de una única salida.
2. Hay un problema interesante que aparece al intentar encajar los textos de las plagas con los del Exodo. Si todo el ganado de Egipto murió, según Exodo 9:1-6, ¿de dónde salieron los caballos que tiraban de los, como mínimo, 600 carros, para perseguir a los de Israel?
3. Según el Exodo, Dios castigó a Egipto con 10 plagas, como los 10 mandamientos. Pero otros relatos bíblicos los recuerdan como 7 plagas (Salmo 78), y otros como 9 plagas (Salmo 105). Incluso en el libro de la Sabiduría se habla de las 6 plagas. ¿Cuál es, biblicamente, el número de las plagas de Egipto? ¿Tenemos que creer el número que nos dice el documental de la tele?
4. En Protestante Digital se dice: “Curiosamente, en Egipto los primogénitos tenían el privilegio de dormir en camas bajas, en las que el gas letal produciría la muerte mientras los egipcios no primogénitos y los hebreos (que comían la Pascua de pie) no se hubiesen visto afectados”. Pero, ¿es posible que Dios hubiera planeado matar a niños (dado que él endurece el corazón del Faraón), los únicos del pueblo de Egipto que no cuentan para tomar decisiones políticas en contra de Israel? ¿Usó Dios un gas letal para matarlos, al estilo de un campo de concentración? Parece que muchos cristianos se quedan tan anchos creyendo que sí. Y si encima el director de Titanic nos los confirma, mucho mejor. Sin embargo, parece que la propia Biblia ofrece dos versiones. En Exodo 4:22-23 se dice: “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito”. No muchos; solo uno. De hecho, si podéis leer Exodo 11:4-5, notaréis que el comienzo de esta plaga es distinto al de las otras nueve anteriores. Nadie ha conseguido explicar por qué existe esta diferencia en la narración. Para algunos, esta diferencia evidencia que la última plaga fue añadida más tarde.
5. Ya que en el documental se menciona el conocido error de traducción del mar Rojo, como mar de los Juncos, también debemos mencionar otros posibles errores de traducción. Algunos encuentran un antiguo error de traducción en la palabra bikkurim, normalmente traducida como primogénitos, pero que también puede ser entendida como ‘primicias de los productos de la tierra’ – una conclusión perfecta para las nueve plagas anteriores. También conviene conocer que cuando se menciona el número de personas que salen de Egipto, la palabra usada para referirse a la cifra mil, elef, puede querer decir también ‘cabeza de familia’. Ese es el sentido de la palabra en otros textos como, por ejemplo, Exodo 23:29-30 o Deuteronomio 7:7. Así, el número de personas que dejan Egipto habría sido mucho menor que el que muchos creen.
Al igual que sucede con el (pretendido histórico) relato de la creación en seis días, las explicaciones naturalistas que se están buscando a textos como estos pasan por alto su verdadera intención: su sentido teológico. Como dice Walter Brueggemann, “el punto más importante es que las plagas deben ser entendidas de manera teológica… Aquellos intentos que se están ofreciendo, como el de Hort, para explicar las plagas como fenómenos naturales no son útiles: primero, porque la cadena propuesta de causa-efecto de explicación suele ser increíble; segundo, incluso si la explicación fuese convincente, estaría contradiciendo la intención original de estos relatos bíblicos, que es mostrar que el poder de Dios está por encima de aquellas partes de la creación que se resisten a él”.
Debemos concluir que en la historia de las plagas tenemos un ejemplo de la retórica de Israel por medio de la cual la nación comunica su fe en un Dios que gobierna, no solo sobre toda su creación, sino también sobre todas las naciones y sus dioses. Así, leemos en el Salmo 105:38 una conclusión ciertamente retórica, “Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído sobre ellos”.
Luchando
Enero 21, 2007
“Rescatar a Dios de la religión” – esta es la intención de Sinéad O’Connor en su nuevo álbum que tiene previsto salir en Abril de este año bajo el título, Theology. El peregrinaje que esta controvertida artista, natural de Dublín, ha vivido no ha sido uno sencillo de comodidad y facilidades. Cuando su carrera musical estaba creciendo a base de canciones como ‘Nothing Compares 2 U’, quizá algunos puedan recordar lo que ocurrió en un programa de televisión llamado Saturday Night Live. Después de cantar a capella una versión de la canción de Bob Marley, ‘War’, y de introducir algunas estrofas personales en contra del abuso infantil (se dice que ella misma fue abusada de niña), Sinéad hizo lo que podéis ver al final del video, como un acto de protesta en contra del abuso infantil del que muchos sacerdotes católicos estaban siendo acusados.
Este intento de dar una voz a aquellos que estaban siendo silenciados por diversos sectores en aquel momento, casi le costó su carrera como cantante. De hecho, dos semanas después de haber gritado su famoso ‘Fight the Real Enemy’, una multitud de insultos le impidieron cantar la canción que tenía preparada para el 30 aniversario de Bob Dylan, en el Madison Square Garden. Aunque años más tarde pidió perdón al papa y reconoció que su protesta había sido fruto de la ira que le producían dichos abusos, también citó la frase de Agustín que dice que, “La ira es el primer paso hacia el coraje”.
Aunque a veces las formas nos traicionan, es importante hablar cuando nadie se atreve a hacerlo. Puede que las consecuencias sean malas para nuestra fama o nuestro futuro, pero eso no puede mantenernos en silencio frente a las injusticias que nos rodean. ¿No es esa una de las características principales de los profetas bíblicos, hablar cuando nadie se atreve a hacerlo y decir lo que nadie quiere oír? A veces, actos como esos nos costarán el trabajo; otras veces, la vida. Pero luchar, hemos de seguir haciéndolo.
Entendiendo nuestras éticas
Enero 13, 2007
Después de leer la última respuesta publicada por Manfred Svensson en nuestra búsqueda de una ética para creyentes y no creyentes, sospecho que nos hemos desviado un poco del tema original. A pesar de eso creo que estamos llegando a ciertas conclusiones de utilidad (por lo menos para mí).
Si he entendido bien, Manfred parece aceptar el punto que intenté transmitir en mis anteriores mensajes, es decir, que tanto Aristóteles como Spinoza fueron hombres de su tiempo, lo cual no implica que no podamos encontrar cosas buenas en ambos (en el caso de Aristóteles Manfred se ha centrado en las cosas buenas y yo en las malas – sería bonito empezar ahora a hablar de las cosas buenas y malas de Spinoza pero por amor a los demás que pueden estar leyendo estos mensajes mantendré esa conversación en privado). Manfred y yo también somos hombres de nuestro tiempo. Es por eso que es posible mantener conversaciones desde nuestras distintas perspectivas y nuestros respectivos prejuicios, miedos y sentimientos de lucha por la libertad. Y gracias a estas conversaciones es posible que lleguemos a cambiar algunos de esos prejuicios y que nos reafirmemos en algunos otros. La peculiaridad de este diálogo (y creo que Manfred también está de acuerdo con esto) es que ni sus prejuicios ni los míos han de ser considerados infalibles, universales y eternos a priori, si es que pretendemos que este diálogo sea lo más abierto y honesto posible. En algunos de ellos, desde luego, puede haber mucha verdad; en otros no. Como he intentado dejar claro en los mensajes anteriores, ese es el tipo de ‘autoridad’ que yo veo también en la Biblia y a eso me he referido siempre que he intentado rechazar la Biblia como ‘Autoridad Suprema’: a rechazar la infalibilidad, universalidad y absolutismo a priori que se intenta otorgar a la Biblia en muchas de estas conversaciones éticas entre cristianos (y, aún peor, con no cristianos). Ella es una más en nuestra conversación ética; es más, de su lectura no se puede deducir que ella pretenda ser más que eso.
Por amor al entendimiento, y ya que creo que hemos llegado a un punto de inflexión en la conversación, me gustaría ejemplificar nuestras diferencias con un ejemplo práctico que me parece muy relevante hoy día: el tema de la mujer. En ciertas ocasiones durante nuestra conversación me dió la impresión de que la Biblia reflejaba un tipo de autoridad en la ética de Manfred distinto al tipo que ocupa en la mía. Creí que cuando él leía en su Biblia que la mujer debía hacer o no ciertas cosas basándose en argumentos procedentes de textos tan antiguos como los de la creación (como hace en 1 Coríntios y 1 Timoteo), entonces él tomaba eso como Palabra de Dios verdadera y eterna y luego buscaba argumentos naturales para intentar ver cómo eso podía ser verdad (pero siempre asumiendo que lo era). Es posible, sin embargo, que me esté equivocando en esto. Es posible que cuando Manfred lea algo que le parece suficientemente contundente en la Biblia con respecto a la mujer no lo tome como una Autoridad Suprema sino más bien como un conjunto de textos que han de ser analizados de manera racional (basándonos en nuestra propia experiencia y relación con Dios) y que por lo tanto pueden ser rechazados o reinterpretados al considerar que no hacen justicia al Dios que creemos seguir. En ese caso estaríamos de acuerdo.
Si no lo estamos, la pregunta que aparece de forma inmediata es, ¿cuánta contundencia es necesario que tengan los textos bíblicos para poder zanjar el diálogo abierto y aplicar esos textos directamente a una situación sin necesidad de seguir el proceso de estudio, análisis racional y posible rechazo o reinterpretación? Lo diré de otra manera. Supongamos que Manfred ve con mucha claridad que aunque varios textos bíblicos utilizan las historias de la creación para intentar justificar el silencio de la mujer en la congregación, esa conclusión no es sin embargo la más adecuada ya que no encaja con el Dios que él adora. ¿Se ha basado Manfred para rechazar esos textos en la poca contundencia que ellos tienen, o más bien en su capacidad racional de pensar y deducir que el Dios al que él alaba no podría estar diciendo eso? Ampliemos el caso a otro debate actual, el de la homosexualidad. ¿Son los textos bíblicos mucho más contundentes acerca de los homosexuales de lo que lo son acerca de la mujer, y por eso tenemos autoridad bíblica para rechazar unos y apoyar los otros? Supongamos que existe un cristiano que no sabe muy bien qué opinar sobre la homosexualidad, ¿bastaría con citarle uno o dos versículos basados en la creación para hacer que tome una decisión? ¿Qué nos impediría entonces que esa persona hiciera lo mismo cuando se encontrara con los otros textos que muestran una contundencia similar hacia la mujer usando argumentos que proceden de las mismas historias?
Lejos de estar promoviendo un relativismo cristiano lo que pretendo es que pensemos por qué creemos lo que creemos y qué bases utilizamos tanto a la hora de tomar nuestras propias decisiones morales cristianas como a la hora de intentar hablar con no creyentes acerca de dichas decisiones. No creo que seguir la línea fundamentalista y tomar ‘las letras bíblicas como dictadas por Dios’ solucione el problema. Tampoco creo que Manfred crea eso. Por tanto me interesa que intentemos determinar en qué punto la Biblia debe dejar de ser considerada como una acompañante más en nuestro camino, aportando ideas, consejos y experiencias que apuntan al Dios de Jesús pero sin darnos respuestas acerca de cómo vivir nuestra vida más allá de la aplicación del amor, la libertad, la justicia, etcétera, y debe ser considerada como una Autoridad Suprema que dice ‘sí’ o ‘no’ universales a ciertos temas morales particulares que vivimos hoy y cuya sentencia no puede ser rechazada sino solo aceptada. ¿Dónde está la línea y quién la determina? Creo que si miramos a los dos casos particulares expuestos más arriba veremos que la respuesta a esta pregunta es más compleja de lo que pudimos creer al principio.
En cualquier caso espero la respuesta de Manfred con impaciencia. Confío en que estas respuestas nos lleven a un mayor entendimiento de las diferencias que podemos tener dos cristianos que buscan sinceramente la verdad; y eso también merece el nombre de diálogo.
Los que se dicen santos…
Enero 9, 2007
Ya que se está hablando en algunos blogs de lo que significa ser cristiano, santo, o como se quiera llamar, os interesará saber que la organización cristiana FaithWorks ha enviado un comunicado oficial en contra de la manifestación que diversos grupos religiosos (algunos de ellos cristianos, o santos?) tienen planeado hacer esta noche en contra de las diversas regulaciones que el gobierno británico está pensando aprobar a favor de algunos grupos minoritarios (como por ejemplo los homosexuales). Su director, el Reverendo Malcolm Duncan, ha retado a sus hermanos cristianos a seguir el ejemplo de Jesús y a ponerse del lado de aquellos que están siendo excluídos en nuestra sociedad. Malcolm hace preguntas como estas: “¿Sería realmente cristiano denegar el acceso a la consejería a aquellas personas homosexuales que estén pasando por la defunción de un familiar… o echar a un homosexual y a su hijo de un grupo de ayuda a padres con hijos?”. También afirma lo siguiente:
“Los cristianos estamos llamados a seguir el ejemplo de Jesús, y resulta que él dice sorprendentemente poco en las Escrituras acerca de la sexualidad. Más bien trata a todos aquellos que vienen a él con amor y aceptación y no niega sus servicios a nadie, incluso cuando no está de acuerdo con la forma en la que viven”.
Me alegro de que existan grupos cristianos con la valentía de seguir recordándonos la verdadera voz profética cristiana que habla en favor de aquellos que buscan a Dios desde los distintos grupos de nuestra sociedad, sean cuales sean. El mensaje de las ‘buenas nuevas’ cristianas que tanto se proclama desde tantos sectores debe ser un mensaje rodeado de aceptación y amor, en lugar de la falta de sensibilidad social y discriminación que algunos otros grupos (que dicen seguir a algún dios) están mostrando. Creo que a veces los que se creen más santos son los que están más lejos de serlo. El mismo Jesús lo dijo: “Los primeros serán los últimos”.
El Vaticano sale del armario
Enero 8, 2007
“Puedo resistir cualquier cosa, excepto la tentación”.
“Es la confesión y no el sacerdote lo que da la absolución”.
“Experiencia es el nombre que todos dan a sus errores”.
“La única forma de escapar a la tentación es rendirse a ella”.
¿Alguien adivina a quién pertenecen estas gemas de sabiduría? Pues a un posible nuevo santo: Oscar Wilde. Sí, habéis oído bien. En un acto un tanto sorprendente el Vaticano ha decidido publicar algunos de sus dichos como muestras del evidente ‘peregrinaje hacia la fe’ que el escritor experimentó en los últimos días de su vida. Al menos eso es lo que cree el Padre Antonio Spadaro, quien sorprendió a más de uno cuando decidió afirmar que Oscar llegó a alcanzar un ‘gran entendimiento del amor de Dios’. Basándose en textos como De Profundis Antonio dijo que Oscar había llegado a ver las profundidades de su propia alma. Incluso dijo que el escritor irlandés había declarado que Dios era ‘capaz de romper corazones de piedra y entrar en ellos con su misericordia y perdón’.
La mejor definición que conozco de santo es esta: un pecador muerto, revisado y editado. Es posible que Oscar Wilde hubiera estado de acuerdo con esta definición. Y también lo es que hubiera sonreído al enterarse de la aparente aceptación que sus textos han ganado en el mismísimo Vaticano. Pronto habrá muchos peregrinos visitando su tumba en París.