¿Vendes prismáticos?
Diciembre 29, 2006
“Todas las religiones pasarán, pero esto permanecerá: sentarse simplemente en una silla y mirar en la distancia”.
Esta frase la dijo V.V. Rozanov. Sospecho que si la religión es aquello que está dominado por los intereses de distintos grupos que claman que solamente sus respuestas son verdad y todos los demás están equivocados, entonces Rozanov tiene razón. Esto es así porque en este caso la religión no es más que el montaje de aquellos que tienen cierta autoridad para organizar las cosas de manera que todo encaje perfectamente para sus propósitos. Ellos traducen e interpretan sus textos y hacen comentarios y generan todo un conjunto de libros para apoyar sus propias ideas. Y levantan seminarios para indoctrinar a sus alumnos en esas ideas de manera que en el futuro puedan seguir manteniendo su religión de manera firme.
Por otro lado es posible que la religión no sea eso que muchos creen que es. Es posible que la religión consista precisamente en ‘sentarse en una silla y mirar en la distancia’. En ese caso Rozanov estaba equivocado. Pero no estoy seguro de que muchos cristianos estuvieran contentos con esta definición. Como Richard Holloway comenta en uno de sus libros: “Muchos no quieren sentarse a tu lado para mirar en la distancia, comparando los distintos puntos de vista; ellos quieren protegernos de lo que podemos llegar a descubrir por nosotros mismos, y se encargan de decirnos la visión oficial y lo peligroso que será si no la aceptamos. O… nos quieren vender sus prismáticos especiales, que han sido testeados teologicamente por expertos para darnos una máxima visión en la distancia”.
Por la experiencia que tenemos del mundo de la compra-venta quizá hagamos bien en tener cuidado cuando nos encontremos con uno de estos vendedores ya que, como todos sabemos, la preocupación principal de muchos vendedores es conseguir vender lo que venden sean cuales sean los efectos secundarios que dichos productos puedan provocar.
El poder del dinero
Diciembre 22, 2006
Entre otros muchos poderes el dinero tiene el poder de controlar muchos sectores académicos, contando entre ellos seminarios, editoriales, revistas de todo tipo (incluso científicas y filosóficas), periódicos, páginas web, etcétera. De esta manera no importa mucho si lo que dices o enseñas tiene o no sentido con tal de que menciones las palabras adecuadas que consigan llamar la atención de los que mandan. Si escribes para una editorial religiosa de tono conservador no importa si lo que dices tiene sentido en absoluto con tal de que te metas con los grupos adecuados (como por ejemplo los homosexuales). Si escribes para una liberal no importa si lo que dices tiene sentido, aunque si denigras a los hombres blancos y defiendes a toda costa la ‘falta de sentido’ de este mundo, seguramente publiquen cualquier cosa que digas. A veces basta con que tengas un nombre reconocido para que, digas lo que digas, todos tus libros acaben en las tiendas. Y luego queremos un diálogo abierto, claro y con criterio.
En 1996 Alan Sokal escribió un artículo-trampa titulado ‘Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity’, y lo mandó a una revista americana llamada Social Text. De comienzo a fin el artículo no tenía ningún sentido en absoluto; era una parodia para mostrar lo mismo que acabo de decir yo más arriba. Utilizaba algunos de los términos adecuados, como ‘hermenéutica’ o ‘hegemonía’, criticaba a los grupos y cosas adecuadas, como los ‘hombres blancos’ y el ‘mundo real’, y aplaudía a los sectores aceptados, como a las mujeres. Basados en todo esto los editores de la revista publicaron el artículo sin dudarlo. Alan ganó el premio Ig Nobel a la Literatura de ese año por demostrar algo que es ya conocido: que el dinero tiene un gran poder académico.
No es dificil encontrar hoy día libros escritos por personas que, aunque muy conocidas, no dicen nada nuevo y mucho de lo que dicen no tiene sentido o no ha sido suficientemente comprobado. Tampoco encontrar revistas que publican cualquier defensa del Diseño Inteligente o del creacionismo como si fueran teorías científicas, defensas de la Biblia como un libro dictado por Dios, defensas de principios fundamentalistas que lo único que consiguen es provocar odio entre los que los leen o críticas a sectores de la sociedad basados meramente en una frase encontrada en algún libro sagrado. Para mayor preocupación, entre estos escritores figuran historiadores, filósofos, teólogos, etcétera. Parece que el nombre del escritor y el poder económico de los que publican pueden más que las evidencias de lo que se dice o la claridad con que se dice. Si lo que se dice encaja bien con lo que yo creo, lo aplaudo sin dudar. Si dice cosas que yo no creo, lo critico al máximo sin siquiera leerlas. Y aún así se siguen considerando medios abiertos al diálogo y capaces de buscar la verdad sin prejuicios. Triste pero cierto.
Gracias a Dios por los medios abiertos que dejan escribir sin limitaciones doctrinales y permiten que se juzgue lo que se escribe por el contenido y no por los ideales políticos o religiosos. No es dificil diferenciarlos; solo tienes que leer lo que allí se escribe, la cantidad de ideas que se muestran y el criterio que siguen los publicadores. Cualquiera puede entrar en ellos, leer y decidir.
¿Buenas intenciones?
Diciembre 21, 2006
Ahí va una historia de ‘buenas intenciones’. Un grupo de investigadores americanos introdujo sin querer un virus en un país del Tercer Mundo que estaban estudiando. Eran expertos en el campo que estudiaban y tenían buenas intenciones; pensaron que estaban ayudando a la gente que estaban estudiando, pero de hecho nunca consideraron de forma seria si lo que hacían tendría efectos secundarios. No se les ocurrió que como consecuencia de sus investigaciones pudieran dañar el medio ambiente en el que se habían metido, pero el virus que introdujeron causó mucho daño: aumentó la mortalidad infantil, hizo que bajara la salud general de mujeres y niños y causaron problemas políticos que nadie había imaginado. Aunque sin duda estos investigadores tuvieron su parte de culpa en todos estos efectos, cuando se les mostró la destrucción que habían causado su respuesta fue un tanto frustrante: seguían pensando que lo que habían hecho había sido por el bien de la gente e intentaron justificar los desastres que estaban ocurriendo. Los líderes del país (que se supieron beneficiar de lo que había ocurrido) les apoyaron en su defensa, pero nunca se oyó la voz de las gentes afectadas por esos efectos.
¿Os suena? Y es que a veces las buenas intenciones no son suficientes. No vale con tomar versículos bíblicos acerca de la castidad y aplicarlos como leyes universales a todos los países y a todas las situaciones cuando eso puede causar un empeoramiento en la lucha contra el SIDA; no vale con predicar que el divorcio está mal si la consecuencia va a ser una mujer maltratada; no vale con dar nuestras soluciones a los problemas de otros sin considerar los posibles daños que estas soluciones puedan traer. No vale decir: “Oh, vaya… Lo siento por lo que te ha pasado pero cuando te dije que siguieras con tu marido era por tu bien, para que no fallaras en seguir la ‘única regla de fe y práctica’, ¿sabes? Tendrás tu recompensa en el cielo…”. Y tampoco vale invadir países o establecer dictaduras porque sabemos en nuestro interior que eso es lo mejor para las gentes a las que invadimos.
Entre sus tesis para provocar debate Juan Stam comenta la siguiente (número 14):
Al dialogar, no debemos nunca traicionar a las escrituras ni diluduir el mensaje del evangelio
A la luz de la historia presentada arriba, ¿qué significa ‘nunca traicionar a las escrituras’?
Fundamentalistas
Diciembre 21, 2006
Estas personas no solo claman conocer la verdad sino también que su forma de ver el mundo es la forma correcta porque Dios mismo les ha dado la gracia de tener este conocimiento por medio de alguna revelación. Aquellos que no comparten su visión del mundo no han recibido esta gracia de Dios y son víctimas de su arrogancia y orgullo al suponer que pueden usar su capacidad de razonar para juzgar a Dios. La doctrina de la caída del ser humano y de la desobediencia de Adán y Eva suele ser utilizada para justificar estas ideas, ya que debido a esa caída tanto la naturaleza humana como la capacidad de razonar del ser humano han sido contaminados por el pecado haciendo que sea imposible para la raza humana el ver el mundo de forma adecuada sin ninguna ayuda externa. De ahí la necesidad de la gracia.
Este tipo de personas también cree que Dios les habla por medio de la Biblia – no solo como si la Biblia estuviera ‘inspirada’ por Dios, sino que Dios habla a la persona según lee los textos bíblicos. Además consideran que no necesitan justificar o validar de manera intelectual el contexto o los fundamentos de sus creencias ya que ellos están en directo contacto con la presencia de Dios. De alguna manera este tipo de personas han construído un argumento que les ayuda a mantener la creencia de que ellos tienen la verdad y que eso es tan obvio que no necesitan ninguna justificación. La gracia de Dios y su revelación garantizan que su visión del mundo es la correcta.
La respuesta a este argumento es obvia: existen muchos grupos religiosos alrededor del mundo que pueden hacer exactamente lo mismo que este, con la misma pasión y la misma convicción. Sin embargo, tristemente, la pasión y la convicción no garantizan que tengamos la verdad. De hecho en demasiadas ocasiones a lo largo de los siglos muchas de estas certezas religiosas han dado lugar a grandes males en el mundo. Muchos religiosos hoy condenarían esas maldades sin dudarlo, pero los que las cometieron estaban totalmente convencidos de que lo que hacían estaba basado en la verdad. Peter Vardy, profesor de filosofía de la Universidad de Londres, cuenta cómo a veces estudiantes musulmanes se acercan a él y le miran con incredulidad sin entender cómo no puede ser capaz de ver la verdad del Islam. Para ellos el Islam está tan claro y la revelación del Corán es tan obvia que es increíble que una persona con la mente abierta no pueda ver la verdad. “Los cristianos evangélicos tuvieron la misma reacción”, dice. Confío en que no todos…
Recordando el pasado
Diciembre 21, 2006
Hace pocos años hubo un juicio en el que David Irving demandaba a la autora Deborah Lipstadt por haberle acusado de ser un mentiroso al haber negado el Holocausto. No fue dificil encontrar citas en las que David clamaba que ningún judío había muerto en las cámaras de gas en el campo de concentración de Auschwitz. El afirmaba, sin embargo, que esas citas estaban basadas en evidencias históricas. De modo que la defensa de la escritora llamó al mayor experto del mundo en Auschwitz, Robert Jan Van Pelt, para que presentara evidencias que mostraran que en aquel campo de concentración murieron cientos de miles de judíos.
Van Pelt examinó numerosos testimonios de testigos presenciales, tanto entre los oficiales como entre los presos, analizó evidencias fotográficas de los restos físicos del campo y estudió documentos de la época que contenían planes, huellas, cartas, órdenes, diseños arquitectónicos, registros, etcétera. Aunque ninguno de estos tres tipos de evidencia puede ser completamente concluyentes por sí mismos ya que todos tenían sus posibles errores, el hecho de que todos ellos apuntaran de manera clara hacia la misma conclusión hacía que fuera altamente probable que Irving hubiera estado equivocado. Además no resultaba muy complicado demostrar la manera en la que David había manipulado muchas de sus fuentes y había falsificado muchos de los documentos que citaba para que dijeran las cosas que él quería – una palabrita aquí y un adverbio allá y ya está, el Holocausto nunca ocurrió.
En una época en la que aún hay reuniones para decidir si el Holocausto ocurrió o no, es muy importante que los cristianos nos preocupemos por la verdad en lugar de nuestra verdad. No podemos convertirnos en otro David Irving, manipular lo que realmente dicen nuestros documentos textuales obligando a que digan lo que realmente no dicen y cubriendo sus realidades históricas y textuales para que nuestra verdad pueda perdurar para siempre.
La verdad importa
Diciembre 21, 2006
Creo que el diálogo es importante porque creo que la verdad es importante.
Es posible que haya personas que crean tener la verdad y que crean que ya no es necesario dialogar acerca de ella. Es posible que piensen que ya tienen las respuestas a problemas como la creación, la homosexualidad o el feminismo. Puede que sepan que tienen la verdad y los versículos que prueban eso. De hecho conozco a personas así. Y es verdad: es imposible hablar con esas personas. Lo es porque ya no quieren escuchar mi verdad y cuando la escuchan ponen una cara rara y se callan y cambian de tema. No sé si es por miedo a perder su verdad, o por asco de que alguien pueda pensar algo distinto a ellos, o por pena de que pueda estar tan desviado. No lo sé porque ni siquiera se atreven a decirlo; pero lo cierto es que se apartan y dejan de dialogar.
Sé que esas personas existen pero no creo que estén necesariamente más cerca que yo del Dios del Cristianismo. No creo que ‘estar seguro de tener la verdad acerca de ciertos temas’ sea equivalente a tenerla. No creo que todo el Cristianismo esté basado en un Dios o en un Jesús tan arrogante como eso.
Me parece muy iluminador leer cómo Meera Nanda discute en su libro Prophets Facing Backward la manera en la que muchos fundamentalistas hindúes de la India utilizan (y manipulan) la aparente relatividad y hostilidad hacia la ciencia que parece (y digo parece) surgir del postmodernismo actual para convertir al Hinduísmo la ciencia, la educación y los libros de texto que se usan en la India. Cualquier cosa vale con tal de convencer de su verdad.
Me gusta leer estas cosas porque me doy cuenta de que a personas como estas no les importa la verdad realmente, sino solo que el mayor número de personas crean lo mismo que ellos. Están cegados por un supuesto llamamiento a convertir al mayor número de personas que puedan; pero a convertirles a su verdad. Si pudieran convencerles por medio del miedo, eso también valdría. Da igual la forma o el método, con tal de que todos crean lo mismo que ellos. Y no solo eso; también me doy cuenta de que este tipo de personas abundan en todas las religiones que puedan tener fundamentalistas. Y el Cristianismo, por desgracia, puede.
Todo parece indicar que con gente así no se puede dialogar. La pregunta es: ¿Para qué vamos a querer hacerlo?
BYU y la libertad académica
Diciembre 21, 2006
“No se pretende que esta facultad enseñe constantemente religión en sus clases, sino que… todos los profesores de esta institución mantengan cada una de las asignaturas bañadas en la luz y el color del evangélio restaurado”.
No se puede entender de manera inmediata lo que esta afirmación puede querer decir cuando hablamos de economía o ingeniería de los ordenadores. Pero sus implicaciones se vuelven más claras cuando se tratan algunas de sus asignaturas vecinas. ¿Es posible que afirmaciones como esas influyan en la búsqueda de la verdad, sea cual sea?
El 95% de los profesores de esta facultad son miembros de iglesia LDS. Entre los años 1990 y 1996 G.H. Houston fue profesora asociada del Departamento de Inglés de BYU. Al principio su intento de entrar como profesora fue denegado, no por su calidad académica, sino porque estaba involucrada en una forma de actuar que “contradecía y atacaba públicamente las doctrinas fundamentales de la iglesia”. Entre las causas de este rechazo estaban la sugerencia que ella hizo en cierta ocasión de que los miembros de esa iglesia deberían aprender a orar también a la ‘Madre de los Cielos’ y no sólo al ‘Padre de los Cielos’. Otra de las razones era que ella estaba a favor del sacerdocio de mujeres.
Creo que podríamos decir (aunque es posible que no muchos estén de acuerdo) que esta profesora fue víctima de una intolerancia religiosa basada en una serie de doctrinas teológicas sexuales determinadas. Tanto la facultad como la iglesia mencionadas profesan la religión de los Mormones; pero supongo que igualmente podríamos estar hablando aquí de algunos otros seminarios religiosos, ¿o no?
Dawkins, en busca de la verdad
Diciembre 20, 2006
Esta semana se ha publicado la siguiente carta escrita por el profesor Richard Dawkins en The Guardian:
“Una organización que se hace llamar Truth in Science ha utilizado sus (evidentemente grandes) recursos financieros para distribuir DVDs que promueven el ‘diseño inteligente’ a todos los colegios [del Reino Unido]. El líder de esa organización es el científico Andrew McIntosh, profesor de termodinámica de la Universidad de Leeds. El ha repetido en más de una ocasión que el mundo tiene 6000 años. Dado que toda la evidencia científica apunta a que la Tierra tiene realmente 4.6 billones de años aproximadamente la escala del error cometido es muy grande.
No es sorprendente, por lo tanto, que la Universidad haya hecho un comunicado oficial: ‘El hecho de que el profesor Andrew McIntosh sea el director de Truth in Science y promueva la perspectiva de esa organización no está conectado con su enseñanza o investigación… La Universidad desea distanciarse públicamente tanto de las teorías del creacionismo como del llamado diseño inteligente, ya que ninguno de ellos puede ser verificado por medio de la evidencia’.
Sin embargo la afirmación de que la perspectiva escéntrica que el profesor McIntosh tiene de la realidad está desconectada de sus enseñanzas o investigaciones como profesor de termodinámica podría ponerse en duda después de una conversación que mantuve con él hace poco en el programa de la BBC en Belfast, Sunday Sequence. En ella McIntosh declaró públicamente que la evolución es incompatible con la segunda ley de la termodinámica.
A la luz de esta clara conexión entre las ideas creacionistas de McIntosh y su entendimiento de las leyes de la termodinámica, la Universidad de Leeds tendrá que revisar su comunicado.
Richard Dawkins (Universidad de Oxford)
Hay que ver en qué líos nos podemos meter por mezclar lenguajes distintos. Parece que algunos cristianos tenemos una habilidad especial para leer mal la Biblia, y no me estoy refieriendo solamente a los relatos del Génesis. En esas ocasiones suele ocurrir, como ocurrió en el programa de la BBC mencionado, que el diálogo acaba rápido.
Cómo leer la Biblia
Diciembre 14, 2006
Necesitamos aprender a leer nuestras biblias (incluídos los Antiguos Testamentos) como algo más que simplemente bonitas historias bíblicas típicas de escuela dominical. Abraham fingió que Sara era su hermana para escapar de algún peligro, Jacob engañó a varias personas, Moises dudó en más de una ocasión acerca de si debía o no hacer la voluntad de Dios y, ¿alguien recuerda lo que hizo Noé para celebrar el final del diluvio (Génesis 9:20-28)? No recuerdo cuántos sermones he oído acerca de Jueces 19-21 (sin duda no muchos) pero desde luego es importante no olvidar que dichas historias están ahí con la intención de mostrarnos cuál es el verdadero carácter que tienen nuestras biblias: la historia bíblica es una historia más allá de la inocencia, a pesar de que muchos se sigan empeñando en leerla como si fuera todo lo contrario.
Esto mismo nos recuerda Justo L. González en su libro Mañana, “los únicos heroes [de la Biblia] son el Dios de la historia y la historia misma, que de alguna manera continúa moviéndose hacia delante a pesar de los fallos de sus grandes protagonistas… Puede que para aquellos que piensan en su propia historia como una de altos ideales y pureza esta forma de leer la Biblia pueda quitar poder e inspiración a las Escrituras. Sin embargo eso no lo compartimos los hispánicos. Nosotros sabemos que hemos nacido a partir de un acto de violación de proporciones cósmicas en el cual nuestros antepasados españoles violaron a nuestras antepasadas índias. Nosotros no tenemos esqueletos en el armario. Nuestros esqueletos están en el mismo corazón de nuestra historia y nuestra realidad como pueblo. Por lo tanto nosotros encontramos ánimo cuando leemos que la genealogía de Jesús no solo contiene una persona gentil como nosotros sino también incesto y violación”.
Está claro que la idealización que muchos cristianos hacen de los textos bíblicos es mucho más posible de hacer cuando leemos el Nuevo Testamento. En base a tal idealización la iglesia primitiva es muchas veces elevada a un estado ficticio de modelo perfecto para nosotros. Así nos encantaría ser capaces de predicar de la misma forma en la que lo hacía Pablo, cuando la verdad es que Pablo podía en ocasiones predicar a sus oyentes hasta que se quedaran dormidos. Parece que para muchos ya no es posible afirmar que Pablo se equivocara en esto o en aquello porque afirmar tal cosa sería equivalente a estar atacando la ‘inspiración’ de las Escrituras. Quizá el problema no esté en decir que Pablo se equivocó (después de todo si David podía equivocarse también podía Pablo, ¿o no era un ser humano?) sino más bien en haber creado una idea de ‘inspiración’ que ni siquiera la Biblia misma apoya.
Pero, ¡gracias a Dios por el Antiguo Testamento!, ya que en él encontramos a menudo textos ‘políticamente incorrectos’ y si somos capaces de no idealizarlos, espiritualizarlos o convertirlos en bonitas historias de escuela dominical para niños entonces puede que sirvan para ayudarnos a entender el verdadero carácter de nuestras biblias. Quizá entonces podamos ser capaces de cambiar nuestra actitud hacia los demás y en lugar de tomar textos y aplicarlos supersticiosamente a la experiencia de otras personas, aprender del caracter bíblico – donde no hay respuestas definitivas para todas las situaciones y donde no existen los heroes que poseen la verdad absoluta – y desarrollar un carácter similar que nos ayude a escuchar a los demás. Acabo con las palabras de Henry Nouwen en The Genesse Diary:
“El que piense que ya ha acabado, está acabado. Es verdad. Aquellos que piensen que han llegado, se han perdido. Aquellos que piensen que han alcanzado su objetivo, lo han cambiado por otro. Aquellos que piensen que son santos, son demonios”.
¿Evangélico y homosexual?
Diciembre 13, 2006
“Les digo que no tengo las respuestas pero que podemos orar juntos y ver a dónde nos lleva Dios”, así responde Justin Lee cuando se le pregunta qué dice a todas las personas homosexuales que envían mensajes a su página web, gaychristian.net. Justin cree en el nacimiento virginal, cree que existen el cielo y el infierno y que la salvación solo viene por medio de Cristo – Justin es un cristiano evangélico homosexual.
Aún existe mucha gente que no comprende muy bien cómo ambas cosas pueden ir juntas. “Si al decir evangélico homosexual se refiere a alguien que clama estar bajo la autoridad de las Escrituras y al mismo tiempo afirmar las uniones homosexuales, entonces el concepto de evangélico homosexual es una contradicción”, dice Robert A.J. Gagnon, profesor asociado de Nuevo Testamento del Seminario Teológico de Pittsburgh. “Las Escrituras se oponen de manera absoluta, clara, persuasiva y potente a toda práctica homosexual”, continúa. “Confío en que los evangélicos homosexuales argumenten de alguna otra forma, pero está claro que los cristianos que apoyan la práctica homosexual no han llegado a esa conclusión partiendo de las Escrituras”.
Ya que estamos hablando de establecer caminos intermedios y complicados de diálogo, me pregunto si existe algún camino que se pueda establecer entre esas dos posturas que acabo de expresar más arriba. Necesitamos sentarnos y hablar sobre esto, quizá con una buena taza de café, mucha paciencia y apertura de mente. Necesitamos escucharnos unos a otros. Clyde Zuber y Martin Fowler recuerdan aquellos tiempos en los que se sentaban en la parte de fuera de la Iglesia Bautista Lakeview en Grand Prairie (Texas), casi hace ya 20 años, domingo tras domingo, para leer la Biblia juntos después de que el pastor de la iglesia les dijera que no eran bien recibidos dentro. Ahora van a una iglesia Episcopal y tienen estudios bíblicos para evangélicos homosexuales cada viernes por la noche en su casa. “Nuestra fe es la base de nuestras vidas”, dice Martin, profesor de filosofía. “Significa que Jesús es el Señor de nuestra casa, y que resolvemos todas nuestras diferencias por medio de la paz y el amor”, continúa. Sin embargo, la hermana y el cuñado de Clyde siguen convencidos de que están viviendo en pecado. “Están preocupados por si vamos al infierno”, explica Clyde.
Parece mentira que después de tantos seminarios, estudios, predicaciones y libros que se escriben sobre ética aún sigamos sin ser capaces de dedicar un poco de tiempo a charlar sobre este tema (aparte, eso sí, de algún que otro manifiesto de fe cuya intención es precisamente todo lo contrario al diálogo). Sé que se han hecho intentos por establecer algún tipo de conversación sobre este tema, pero en la mayoría de los casos que conozco esos intentos han ido más orientados a indoctrinar dentro de uno de los lados del debate que a escuchar de forma justa y adecuada todas las posturas bien expuestas y reflejadas con igual representación. Me da la impresión de que éste es precisamente el problema: quizá aún no estamos preparados para mantener diálogos de este tipo, donde no exista una metanarrativa (que consideremos) ‘absoluta’ y ‘veraz’ que nos mantenga a todos entre las cuatro paredes entre las que se supone que debemos estar. ¿Es que vamos a tener que esperar a llegar al cielo (donde el Moderador de seguro será justo y escuchara a todos) para mantener un diálogo así?
